La tarjeta negra entra en juego

La educación, herramienta fundamental para el progreso social, es responsabilidad de todas las personas y debe fomentarse de forma integral, dentro y fuera de los centros educativos y en todos los ámbitos de la formación de las personas.
Somos piezas claves en la educación a partir del deporte: entrenadores y entrenadoras, público, familia; quienes realicen labores técnicas, de juicio y arbitraje, además de equipos directivos y deportistas Con un comportamiento correcto por parte de todo el mundo se adquieren los valores asociados al deporte y a los y las deportistas: convivencia, compañerismo, amistad, respeto, igualdad…
En las actividades deportivas escolares no pueden existir actitudes contrarias a la labor educativa. Es una responsabilidad compartida; la educación es una inversión de futuro.
¿QUÉ ES?
Es un instrumento
de comunicación con
una realidad sancionadora hacia todo comportamiento no educativo derivado del comportamiento incívico en la práctica deportiva.
Es otra herramienta que se utilizará junto con las específicas de cada deporte por infracciones a las normas de juego (tarjeta amarilla, tarjeta roja, técnica…).
¿PARA QUÉ SIRVE?
Sanciona toda acción contraria al proceso educativo por parte de deportistas, público o equipo técnico que pueda darse durante la celebración de una competición deportiva en la que participen escolares, dentro o fuera del terreno de juego, y que no contribuya a su educación integral, especialmente casos de violencia verbal o física, o actitudes antideportivas.
¿CÓMO SE APLICA?
PRIMER AVISO
El o la árbitro, ante comportamientos de menosprecio, violencia verbal, discriminación por razón de sexo, amenazas e insultos, mostrará de forma visible la TARJETA NEGRA.

Esto significa un aviso de finalización del encuentro en caso de repetirse este tipo de comportamiento no educativo.
FINALIZACIÓN DE LA COMPETICIÓN Si persisten dichos comportamientos, el árbitro mostrará por segunda vez la TARJETA NEGRA, pitando la finalización del encuentro.
¡Un comportamiento de 10!
1
No indiques desde la grada lo que se tiene que hacer. Los y las escolares deben disfrutar con su participación deportiva y tomar sus propias decisiones.

 2

Felicítales por su esfuerzo y actuación. Tan importante es aprender a perder como a ganar.
3
Eres el espejo en el que se reflejarán tus hijos e hijas, por ello, contribuye a establecer los cimientos para ser deportistas ejemplares dando un buen ejemplo. El protagonismo lo tienen ellas y ellos.

 4

 Di NO a los comportamientos de menosprecio, de violencia verbal, de discriminación por razón de sexo, de orientación sexual, de amenazas ya sean del público o de cualquier deportista o miembro del equipo.
5
Cuando finalice el evento deportivo valora que lo importante recae en la mejora personal y grupal, el proceso formativo, los valores educativos de la tarea deportiva fundamentalmente, y nunca en el resultado.

6

Haz comentarios positivos y constructivos cuando cometan errores. Recuerda que están en proceso de aprendizaje.

7

Demuestra respeto por quienes intervienen en el entorno deportivo (deportistas escolares, entrenadores y entrenadoras, árbitros y árbitras, miembros de los clubes, público…).

8

La clave para armonizar el entorno deportivo es respetar las decisiones arbitrales y animar a los y las escolares a que también lo hagan, además de jugar de acuerdo a las normas establecidas en cada disciplina deportiva

9

Favorece permanentemente el uso de este decálogo entre el resto de público y los diferentes agentes (padres y madres, juntas directivas y delegaciones…) que intervienen durante el desarrollo de la acción deportiva. Así favorecerás que la práctica y el entorno deportivo sean más beneficiosos para todos y todas.

10

Los niños y las niñas no juegan para el disfrute de la gente mayor. Tampoco juegan para ganar. Quieren divertirse y formarse a través del deporte. ¡¡¡Ayúdales!!!
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